
Un cambio chico que repetís todos los días hace más por un hábito que un gran cambio de un solo día. Te explico por qué y cómo armar el tuyo en cinco pasos.
Si querés leer más, agarrá un libro que te interese y leé un capítulo por día. Si querés levantarte más temprano, empezá a levantarte 20 minutos antes, a propósito. Si querés hacer ejercicio, hacé unos minutos todos los días. Esos tres ejemplos los di en el capítulo 8 de Efecto Contagio, el ciclo de desarrollo personal de Talento Colectivo, cuando hablé de la ley del diseño.
Ninguno de los tres es gran cosa, y justamente por eso funcionan. Si te preguntás cómo cambiar un hábito, mi respuesta va por ese lado: no es la cantidad lo que cambia, es la frecuencia. Lo que repetís todos los días es lo que termina convirtiéndose en hábito.
La ley del diseño no es un concepto mío. La tomé de John C. Maxwell, un autor que sigo mucho, que la desarrolla en «Las 15 leyes indispensables del crecimiento». La idea de base es que el crecimiento es intencional. No se da solo ni de forma natural. Por eso no alcanza con decidir crecer: también hay que diseñar cómo lo vas a hacer.
En la clase lo expliqué con algo que hacés todo el tiempo. Diseñás cómo van a ser tus vacaciones. Diseñás una fiesta de cumpleaños, un cumpleaños de 15 o un casamiento. Diseñás un plan de carrera o un emprendimiento. Ahorrás para viajar, organizás el estudio, calculás cuánto tenés que vender para comprar más insumos.
Ahora, ¿con la misma dedicación diseñás tu crecimiento personal? ¿Cuál es tu plan para crecer? ¿Cuánto del tiempo que usás para planificar todo lo demás le dedicás a tu desarrollo?
Esa pregunta importa porque lo que desarrollás por dentro se refleja después en todo lo que hacés. No podés dar lo que no tenés. En la medida en que crece tu altura interior, podés encarar desafíos más grandes que los que venís encarando.
En la clase ordené ese diseño en tres elementos: propósito, prioridades y rutina. El propósito te da dirección. Las prioridades te dan enfoque. La rutina es donde todo eso se vuelve concreto, y es donde se juega el cambio de un hábito.

Hay una frase de Maxwell que en la clase repetí varias veces, porque resume esta parte:
«No vas a cambiar tu vida hasta que cambies algo de lo que hacés todos los días.» (John C. Maxwell)
La versión original, en inglés, está en el blog de Maxwell Leadership.
No sos un ser inmediato. Sos un ser de procesos. Rara vez alguien cambia de un momento a otro, salvo que le pase algo puntual que lo marque. La mayor parte del tiempo cambiás según lo que repetís. Por eso lo que hacés todos los días define a dónde vas a llegar.
La repetición es una de las herramientas más fuertes cuando querés aprender algo. A medida que repetís, el hábito se internaliza y se naturaliza, y te sentís cada vez más cómodo haciéndolo. Con el tiempo se convierte en algo tuyo. Cuando cambiás algo pequeño y lo empezás a hacer todos los días, tu vida ya está cambiando.
Pensalo así. Un cambio grande necesita muchas ganas y mucho tiempo en el mismo día, y esos días no son la mayoría. Un cambio chico entra en un día común, incluso en uno malo. Por eso se puede repetir, y lo que se repite es lo que se vuelve hábito.
Pasa lo mismo al revés. Quizás todos los días estés haciendo algo que no te aporta, que no te suma o que te agota, y eso te deja en un círculo vicioso. Si en un área de tu vida no estás cambiando, mirá qué hacés todos los días en esa área.
Te cuento lo que me pasó a mí. Trabajaba en un estudio contable, pero quería trabajar dando capacitaciones. Tenía cinco años de experiencia en el estudio, en oficina, y cero dando capacitaciones de manera oficial. Nadie me pagaba por eso.
No era que estuviera mal. En ese trabajo me trataban bien, me pagaban bien y estaba cómodo. Pero había algo que vibraba en mí y me dejaba insatisfecho. Quería pasar de vivir de una cosa a vivir de otra.
Lo que tenía que hacer era claro. Primero, postularme en trabajos donde eso fuera posible. Segundo, tomar todas las oportunidades que tuviera de mostrarme dando capacitaciones, porque eso era lo que me gustaba hacer.
Puede que a vos te pase algo parecido: estás haciendo una cosa y te gustaría estar haciendo otra. Puede ser la música, el deporte, una causa social o, como en mi caso, la capacitación. En el medio hay muchas cosas para hacer. Elegí las más importantes y hacé algo por ellas todos los días, aunque sea pequeño.
Quizás no cumplas con lo más importante todos los días. Pero siempre vas a estar haciendo algo por eso, y eso te mantiene enfocado. Es la misma lógica del hábito: un paso chico por día, en la dirección que elegiste.
Si querés probarlo, estos son los pasos que te propongo:
Cuando cambiás un aspecto de tu rutina, ya estás cambiando tu vida. Esas cosas pequeñas de todos los días son los puentes que te llevan desde donde estás hasta donde te gustaría estar. No hace falta esperar una fecha especial para empezar.
Te dejo la pregunta que hice en la clase: ¿cuál es tu plan para crecer? Y otra más concreta: ¿qué cambio chico vas a sumar a tu rutina a partir de mañana? Escribilo y empezá.
Si querés que te llegue lo nuevo de cada semana, suscribite al resumen semanal de Talento Colectivo. Y si querés ver más clases sobre estos temas, están en la lista de YouTube de desarrollo personal.

Conferencista, consultor y diseñador de experiencias formativas. Dirige Talento Colectivo y da clases y entrenamientos en toda Latinoamérica. Su web personal
Seguí leyendo